Aquellos que pretenden pasar de 0 a 100, incluso a 50, en un trimestre están perdiendo el tiempo y el dinero.  Es bastante descorazonadora la cantidad de oferta que hay con objetivos poco realistas e incluso engañosos. Si se dispone del dinero suficiente para pagar un buen profesor particular – y cuando digo bueno me refiero a aquellos profesores que lo son: con experiencia y titulación – pues no todas las personas nativas o que hablan un idioma son profesores – y te dedicas concentradamente a ello, puedes pasar de un nivel a otro en un curso.

En las clases grupales de calidad – con un buen profesor y un grupo reducido – se puede enfocar el esfuerzo a un objetivo: preparar un examen, fomentar la fluidez y la confianza, mantener el nivel… los objetivos son tan variados como las personas.  Una buena escuela forma los grupos cuidadosamente sin mezclar ni objetivos ni niveles muy dispares.  Los grupos de este tipo dispar son muy difíciles de manejar con éxito y sólo por aquellos profesores realmente experimentados. Los grupos homogéneos se convierten en un ser en si mismo y evolucionan al unísono; mejorando y matizando sus necesidades y logros, y llegan a formar parte de las actividades semanales que los alumnos esperan con verdadero interés. Son por ello muy gratificantes y fructíferos.

Upper Street es una de esas, pocas, escuelas que no se limita a calentar sillas. Cada alumno es cuidado personalmente, aunque sus clases sean grupales, atendiendo a sus necesidades particulares y adaptándonos nosotros, al máximo de nuestra capacidad, a sus características individuales. Nuestros profesores, con Dr. Daniel Brint a la cabeza como alma y motor de esta cultura, son tan selectos como nuestros estudiantes: están preparados, son cultos y ponen pasión y esfuerzo en su trabajo.

Esta es la diferencia para todos aquellas personas con interés que quieran, de verdad, completar su formación con una segunda lengua y una segunda cultura.  Al fin y al cabo, una segunda alma.