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El Blog de Upper Street

Colaboración con Dádoris

Hace poco, una querida alumna nuestra, Mireya, nos puso en contacto con la fundación Dádoris. El proyecto nos pareció admirable y quisimos colaborar, en la medida de nuestras posibilidades, dando oportunidad de aprender ingles a jóvenes muy involucrados en su formación, pero sin muchos recursos.

En estas pocas fechas de andadura, nos esforzamos en enseñar algo; pero, indudablemente, hemos aprendido un montón. Nosotros siempre nos hemos enorgullecido de la calidad humana y cultural de nuestros alumnos; pues bien: estos jóvenes de Dádoris se llevan sin duda la palma. Personas que, con todo en contra para estudiar, encuentran el modo y ponen toda su pasión y su inteligencia en estar lo mejor preparadas posible para contribuir a mejorar la sociedad en la que habitan. Un soplo de energía y esperanza en el porvenir: hay talento, hay interés, hay fuerza y confianza. Hay futuro.

En Upper Street siempre intentamos dar lo mejor de nosotros mismos por respeto y afecto a nuestros alumnos. Ahora, estos muchachos, nos están enseñando lo que es el verdadero esfuerzo y las ganas de mejorar. Gracias y gracias a Dádoris por hacer posible que gente así prospere.

 

Aprender inglés es una carrera de fondo

Aquellos que pretenden pasar de 0 a 100, incluso a 50, en un trimestre están perdiendo el tiempo y el dinero.  Es bastante descorazonadora la cantidad de oferta que hay con objetivos poco realistas e incluso engañosos. Si se dispone del dinero suficiente para pagar un buen profesor particular – y cuando digo bueno me refiero a aquellos profesores que lo son: con experiencia y titulación – pues no todas las personas nativas o que hablan un idioma son profesores – y te dedicas concentradamente a ello, puedes pasar de un nivel a otro en un curso.

En las clases grupales de calidad – con un buen profesor y un grupo reducido – se puede enfocar el esfuerzo a un objetivo: preparar un examen, fomentar la fluidez y la confianza, mantener el nivel… los objetivos son tan variados como las personas.  Una buena escuela forma los grupos cuidadosamente sin mezclar ni objetivos ni niveles muy dispares.  Los grupos de este tipo dispar son muy difíciles de manejar con éxito y sólo por aquellos profesores realmente experimentados. Los grupos homogéneos se convierten en un ser en si mismo y evolucionan al unísono; mejorando y matizando sus necesidades y logros, y llegan a formar parte de las actividades semanales que los alumnos esperan con verdadero interés. Son por ello muy gratificantes y fructíferos.

Upper Street es una de esas, pocas, escuelas que no se limita a calentar sillas. Cada alumno es cuidado personalmente, aunque sus clases sean grupales, atendiendo a sus necesidades particulares y adaptándonos nosotros, al máximo de nuestra capacidad, a sus características individuales. Nuestros profesores, con Dr. Daniel Brint a la cabeza como alma y motor de esta cultura, son tan selectos como nuestros estudiantes: están preparados, son cultos y ponen pasión y esfuerzo en su trabajo.

Esta es la diferencia para todos aquellas personas con interés que quieran, de verdad, completar su formación con una segunda lengua y una segunda cultura.  Al fin y al cabo, una segunda alma.

 

 

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